Qué / Cuándo / Cómo: Por qué esta frase de liderazgo funciona en teoría, pero falla en la realidad.
- Gaston Padilla
- 8 dic 2025
- 3 Min. de lectura

En muchas empresas todavía se repite una frase que parece sabia, pero que en la práctica está matando la productividad, apagando la creatividad y frenando el crecimiento:
“Los jefes definen el qué y el cuándo; los subordinados definen el cómo.”
Suena ordenado. Suena corporativo. Suena a manual de liderazgo…Pero en el mundo real, esto genera un choque. Porque cuando el jefe define qué quiere y para cuándo lo quiere, pero deja el “cómo” sin contexto, sin claridad, sin recursos y sin prioridades, lo que está entregando no es autonomía… es abandono disfrazado de liderazgo.
Y ese vacío genera tres cosas:
Confusión operacional
Equipos quemados
Resultados mediocres
Hoy quiero contarte la verdad detrás del “qué/cuándo/cómo” y cómo una empresa que domina esta fórmula se vuelve imparable.
LA RAÍZ DEL PROBLEMA
El liderazgo tradicional asume que el líder piensa y el equipo ejecuta. Pero eso es falso. Y peligroso.
El “Qué” sin contexto crea tareas, no propósito.
Cuando la gente solo recibe instrucciones, no entiende el impacto de su trabajo ni cómo contribuye al negocio.Y cuando no entienden el impacto, no toman decisiones inteligentes.
Como decía Simon Sinek:“La gente no sigue órdenes; sigue causas.”
El “Cuándo” sin prioridades crea urgencias falsas.
Los equipos reciben fechas límite… que no compiten con nada. Hasta que reciben otra fecha límite. Y otra. Y otra. Y todo se vuelve urgente. Pero nada es importante.
El “Cómo” sin guía no es autonomía, es incertidumbre.
Autonomía no es “hagan como puedan”. Autonomía es:“Tienen las herramientas, el criterio, la información y la claridad para decidir cómo avanzar.”
Si el equipo no tiene eso… el “cómo” se convierte en estrés.
Las mejores empresas del mundo están migrando a un modelo más inteligente:
El líder define: Qué, por qué y para qué.
No solo la tarea… sino el propósito, el impacto, la razón.
Ejemplo: En Kielsa, cuando queríamos mejorar surtido crítico, no ordenábamos “suban inventarios”. Explicábamos: “La mamá que llega a las 8:30 pm necesita antibiótico hoy, no mañana. Eso es experiencia de marca. Eso es fidelización. ”El equipo entendía el para qué. Y ejecutaba mejor.
El equipo define el cómo… pero con un marco.
No se trata de libertad absoluta. Se trata de creatividad con dirección.
Las reglas del marco son:
Qué recursos tienen
Qué límites no deben cruzar
Cuáles son los KPIs que deben mover
Cuál es el estándar mínimo aceptable
Cuando un equipo sabe estas cuatro cosas, el “cómo” se vuelve una ventaja competitiva.
El líder acompaña, no abandona.
Liderar no es soltar tareas; es elevar personas.
Eso significa:
Feedback constante
Priorización semanal
Eliminación de obstáculos
Coaching real, no supervisión
Un equipo sin acompañamiento se quema. Un equipo con acompañamiento se vuelve imparable.
EL LADO B
El famoso “el jefe dice qué y el subordinado define cómo” nació para evitar que los jefes microgestionaran. Pero en muchas empresas terminó creando microabandono.
No solucionó el problema… solo lo invirtió.
El liderazgo moderno exige algo más profundo: codiseño.
Cuando el líder trabaja con el equipo en la definición estratégica, se crea algo que pocos logran: Responsabilidad compartida + ejecución brillante.
Eso se llama cultura. Y la cultura es la ventaja más difícil de copiar.
Si querés construir equipos que no solo ejecuten, sino que piensen, propongan y crezcan, empezá por cuestionar esta frase clásica. Redefiní el “qué”, explicá el “para qué” y construyan juntos el “cómo”.
Así nacen los equipos que hacen historia.
Si este contenido te hizo reflexionar, compartilo con tu equipo o con un líder que lo necesite. Y seguime para más estrategias reales, humanas y accionables sobre liderazgo y marketing.








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