El embudo que no vendía (Adivinen por qué)
- Gaston Padilla
- hace 2 días
- 3 Min. de lectura

Te cuento algo que pasa seguido...
Un gerente me dijo una vez: “Gastón, tenemos tráfico, leads, campañas… pero no vendemos como deberíamos”.
Revisé todo.
Ads bien hechos.
Landing decente.
Automatizaciones funcionando.
En papel, el embudo estaba “correcto”.
Pero en la realidad, estaba muerto.
El problema no era el embudo
El problema era que no hablaba como humano.
Ese embudo no entendía en qué momento emocional estaba el cliente. Solo empujaba información esperando conversión.
Y ahí empezó la conversación incómoda.
Tenes que ver el embudo como una historia (no como un sistema)
Le dije algo simple:“Tu embudo no es un proceso de marketing. Es una historia mal contada”.
Porque todo embudo que funciona sigue la misma lógica que una buena historia.
Acto 1: Atracción – El momento del “eso me pasa a mí”
El error clásico es querer impresionar. El acierto es identificar.
Los embudos que funcionan no empiezan hablando del producto. Empiezan nombrando el problema mejor que el propio cliente.
Cuando el mensaje es correcto, el cliente no da like. Se queda.
Ahí no ganas alcance. Ganas atención real.
Acto 2: Captura – El alivio inicial
Aquí es donde la mayoría falla.
Piden datos sin haber generado alivio.
Los embudos que convierten ofrecen algo pequeño pero útil: un diagnóstico, una mini guía, una claridad inmediata.
No prometen cambiar la vida. Prometen dar orden al caos.
Y eso, hoy, vale oro.
Acto 3: Nutrición – El punto donde se construye la confianza
Este es el tramo invisible del embudo. Y el más importante.
Aquí no se trata de vender. Se trata de enseñar a pensar.
Los correos, mensajes o contenidos que funcionan no dicen: “Compra”.
Dicen:“Así veo yo el problema. Así lo analizo. Así decido”.
Cuando el cliente empieza a pensar como tú, la venta deja de ser forzada.
Acto 4: Conversión – La decisión sin fricción
Vender no es convencer. Es quitar dudas.
Los mejores embudos no presionan. Aclaran.
Explican:
Qué incluye
Qué no incluye
Qué pasa después
Para quién sí es
Para quién no
Eso no espanta ventas. Las mejora.
Acto 5: Postventa – El final que define todo
Aquí se separan las marcas mediocres de las memorables.
La mayoría celebra la venta. Los embudos inteligentes acompañan después.
Porque el verdadero negocio no está en cerrar. Está en que el cliente diga: “Tomé una buena decisión”.

El insight que pocos quieren aceptar (El Lado B)
Después de revisar todo, le dije al gerente:
“Tu embudo no falla por marketing. Falla por liderazgo”.
Porque un embudo es un reflejo de cómo piensas al cliente:
como número
o como persona en proceso de decisión
Los embudos que funcionan no empujan. Acompañan.
No aceleran al cliente. Lo guían.
Si tu embudo no vende:
no lo escales
no cambies la herramienta
no hagas más anuncios
Primero replantea la historia que estás contando.
Porque los negocios no crecen por funnels. Crecen cuando el cliente se siente entendido.
Después de ver este patrón repetirse una y otra vez —empresas con tráfico, leads y presupuesto, pero sin claridad— entendí algo clave:
El problema no era el marketing. Era el foco.
Por eso decidimos crear Foco Creativo.
No como una agencia más que hace anuncios o maneja redes, sino como un socio estratégico que ayuda a empresas y emprendedores a:
ordenar su mensaje
construir embudos que conversan, no que presionan
transformar atención en decisiones de negocio reales
En Foco Creativo trabajamos desde la estrategia, la historia y la experiencia del cliente, para que el marketing deje de ser un gasto y se convierta en un sistema que vende con coherencia.
Si sientes que tu embudo:
no convierte
no conecta
o no representa lo que realmente hace tu negocio
Conversemos.
Escríbeme y vemos si Foco Creativo puede ayudarte a reenfocar tu marketing y hacerlo trabajar a favor de tus resultados.

@gastonpadillaw

Foco Creativo | Estrategia | Marketing | Crecimiento








Comentarios