¿Por qué el mismo vino sabe distinto según el día?
- Gaston Padilla
- hace 1 día
- 2 Min. de lectura

Hay días en que una botella nos parece espectacular…Y otros, con el mismo vino, pensamos: “¿era este el que tanto me gustaba?”
No es casualidad. No siempre es el vino. Muchas veces, somos nosotros.
Hoy en #ViernesDeVino hablemos de algo poco dicho pero muy real: el contexto cambia la experiencia del vino.
El vino no se prueba en el vacío
El vino no es solo aroma y sabor. Es momento, compañía, energía y expectativas.
Ejemplo cotidiano:
Ese vino que te encantó en vacaciones, frente al mar.
Lo compras de nuevo en casa, un martes cualquiera…
Y no te provoca lo mismo.
¿El vino cambió? No. Cambió el contexto.
El estado de ánimo influye más de lo que creemos
Cuando estamos relajados, abiertos, disfrutando:
Percibimos mejor los aromas
Somos más tolerantes con la acidez o el alcohol
Nos dejamos sorprender
Cuando estamos cansados, estresados o apurados:
El vino puede parecernos más amargo
Más alcohólico
Menos equilibrado
Curiosidad: En catas profesionales, muchos sommeliers evitan catar si están enfermos, muy cansados o emocionalmente cargados. Saben que el paladar también siente el ánimo.
El momento del día importa
No es lo mismo un vino a:
Mediodía
Atardecer
Noche avanzada
Ejemplo práctico:
Un vino potente y con mucho alcohol puede ser pesado a las 2 p.m.
Ese mismo vino puede ser perfecto a las 9 p.m., después de cenar
El error común es pensar: “Este vino no me gustó”
Cuando en realidad fue: “Este vino no era para este momento”

La compañía cambia la percepción
El vino compartido suele saber mejor. No por química… sino por experiencia.
Una anécdota común:
Una botella sencilla, con buena conversación, risas y tiempo
Termina siendo más memorable que un gran vino bebido con prisa o tensión
El vino amplifica lo que ya está pasando en la mesa.
Aprender a elegir el vino según el día
Consejo práctico:
Día pesado → vinos frescos, ligeros, fáciles
Día de celebración → vinos con más estructura
Día introspectivo → vinos tranquilos, equilibrados
Día social → vinos amables, que no cansen
No se trata de etiquetas caras. Se trata de leer el momento.
Preguntas y Respuestas
¿Es normal que un vino me guste un día y otro no?
Totalmente normal. El paladar y la mente cambian constantemente.
¿Significa que no sé de vinos?
Al contrario. Significa que estás empezando a percibir más allá del sabor.
¿Cómo mejorar mi experiencia?
Elige el vino pensando en el momento, no solo en la recomendación.
¿El vino “mejora” con buena compañía?
Sí. La experiencia sensorial es emocional también.
El vino no se trata solo de lo que hay en la copa. Se trata del momento, de la mesa, de la conversación y de cómo llegamos a ese instante.
Por eso, más que buscar el vino perfecto, vale la pena aprender a elegir el vino correcto para cada día.
Si este contenido te hizo pensar, recordar una botella o replantear una experiencia, entonces ya cumplió su propósito. Y si conoces a alguien que disfruta el vino más allá de la etiqueta, compártelo e invítalo a unirse a nuestra comunidad.
En #ViernesDeVino creemos que el vino se entiende mejor cuando se comparte. Nos leemos en el próximo brindis.
—Gastón Padilla W









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