Este año quiero menos distracciones: cómo estoy diseñando mi atención (Modelo 3D de la Atención)
- Gaston Padilla
- 3 ene
- 2 Min. de lectura

Este año no quiero ser más productivo. Quiero ser menos manipulable.
Porque entendí algo incómodo, pero clave: La mayoría de mis distracciones no venían del celular, venían de no haber decidido antes qué merecía mi atención.
Y cuando no decidís eso, el día decide por vos. Casi siempre en modo reactivo. Casi nunca en modo estratégico.
El quiebre personal
Cerré el año trabajando mucho…pero avanzando poco en lo que realmente importaba.
No estaba perdiendo tiempo. Estaba dispersando atención en:
Reuniones que no requerían criterio estratégico
Mensajes urgentes que no movían negocio
Ideas buenas, pero fuera de timing
Proyectos interesantes… que no eran prioridad
Ahí entendí que mi problema no era foco. Era diseño.
El modelo 3D de la atención
(el marco que estoy usando y recomiendo)
1. Diseñar
Antes de empezar la semana me hago una sola pregunta: ¿Qué avance haría que esta semana valga la pena?
No diez objetivos. Una intención clara.
Si todo es importante, nada lo es.
2. Defender
La atención es un recurso finito, como el dinero o el tiempo.
Hoy protejo bloques de pensamiento profundo:
Menos interrupciones
Menos respuestas inmediatas
Menos “solo un momentito”
No todo merece acceso a mi mejor energía.
3. Decidir
Eliminar también es liderazgo.
Este año estoy diciendo más “no”:
A proyectos que me gustan pero no tocan prioridad
A métricas que solo inflan el ego
A urgencias que no son estratégicas
Elegir siempre deja cosas afuera. Y eso incomoda… pero ordena.
Atención → criterio → resultados
Este cambio no es solo mental. Es operativo.
Desde que empecé a diseñar mi atención, noté tres efectos claros:
Decisiones más claras, con menos desgaste
Menos horas ocupadas… con más avance real
Conversaciones más estratégicas y menos operativas
Lo vi en mí y lo vi en equipos de marketing y negocio: Cuando no hay una pregunta clara que guíe la semana, hay actividad… pero no impacto.

El Lado B
La distracción muchas veces es una excusa elegante.
Nos distraemos para no elegir. Para no priorizar. Para no incomodar.
La atención no se pierde. Se cede.
Y este año decidí ser mucho más cuidadoso con a quién —y a qué— se la cedo.
No quiero una agenda llena. Quiero una mente clara.
No quiero más foco forzado.Quiero menos ruido permitido.
Porque cuando el diseño es correcto, la atención deja de ser un problema y se convierte en una consecuencia.
Esta semana probá esto: Escribí una sola pregunta que deba guiar tus decisiones. Todo lo que no la responda… es distracción disfrazada.
Gran parte de mi trabajo ahora gira alrededor de esto: Ayudar a personas, equipos y marcas a pensar mejor para decidir mejor.
Si sentís que:
Trabajás mucho pero avanzás poco
Tu equipo está ocupado pero desalineado
Hay ruido, pero falta criterio estratégico
Puedo ayudarte con:
Consultorías estratégicas 1 a 1
Capacitaciones para equipos
Acompañamiento para ordenar foco, prioridades y ejecución
Porque el problema no suele ser falta de talento. Suele ser falta de diseño.








Comentarios