Productividad no es hacer más. Es hacer mejor lo que importa.
- Gaston Padilla
- hace 3 días
- 3 Min. de lectura

(Lecciones prácticas del libro The Productivity Project)
Si sentís que trabajás todo el día, pero al final del mes los resultados no acompañan, no estás solo.
Eso es exactamente lo que The Productivity Project vino a desmontar.
Chris Bailey no escribió un libro de frases bonitas. Pasó un año entero experimentando con su propia productividad: sueño, foco, energía, atención, distracciones y hábitos reales.
El aprendizaje central es contundente: La productividad no se trata de tiempo. Se trata de atención, energía y decisiones.
Vamos a lo más importante del libro y, sobre todo, cómo aplicarlo en la vida real y en el negocio.
1. La atención es el recurso más escaso (no el tiempo)
Bailey insiste en algo que muchos subestiman: Podés tener horas libres, pero si tu atención está fragmentada, no sos productivo.
Cómo aplicarlo:
Trabajá en bloques sin interrupciones
Una sola tarea crítica a la vez
Eliminá notificaciones mientras producís (no mientras “revisás”)
Productividad real empieza cuando dejás de negociar tu atención.
2. No todo el trabajo vale lo mismo
Uno de los pilares del libro es entender que algunas tareas generan impacto desproporcionado, mientras otras solo generan ocupación.
Cómo aplicarlo:
Identificá cada semana 1–3 tareas de alto impacto
Si esas tareas no avanzan, el día no fue productivo
Todo lo demás es secundario, incluso si “urge”
Estar ocupado no es sinónimo de avanzar.
3. Energía antes que horas
Bailey demuestra que la productividad cae cuando la energía cae, sin importar cuántas horas trabajes.
Cómo aplicarlo:
Dormí mejor antes de trabajar más
Programá las tareas importantes en tus horas de mayor energía
Usá descansos estratégicos, no como premio sino como parte del sistema
Un profesional cansado toma malas decisiones rápido.
4. Menos estímulos, mejores resultados
El libro es claro: vivimos sobre estimulados. Eso mata la capacidad de concentración profunda.
Cómo aplicarlo:
Reducí multitarea
Definí momentos específicos para correos y mensajes
Diseñá espacios de trabajo con menos ruido visual y digital
La productividad no se trata de reaccionar rápido, sino de pensar mejor.
5. Ser productivo es elegir, no acumular
Uno de los mensajes más poderosos del libro es que la productividad es una habilidad consciente, no una carrera.
Cómo aplicarlo:
Decidí qué sí y qué no entra en tu día
Protegé tus prioridades como protegés tu presupuesto
Medí impacto, no cantidad de tareas
Productividad es criterio.

El Lado B de la productividad (lo que el libro no dice tan directo)
Acá va nuestro enfoque.
El problema no es que la gente no sepa ser productiva. El problema es que nadie les enseñó a conectar productividad con resultados de negocio.
Este año no quiero estar ocupado. Quiero avanzar.
Arranqué este año con una inquietud clara. El año pasado trabajé mucho. Muchísimo. Horas largas, agenda llena, días intensos. Pero si soy honesto conmigo mismo, avancé menos de lo que esperaba.
No fue falta de esfuerzo. Fue falta de enfoque.
Por eso empecé el año buscando respuestas. No más motivación, sino mejor criterio. No más horas, sino mejores decisiones.
Ahí conecté con una idea que hoy tengo muy clara: La productividad no se trata de hacer más cosas, sino de hacer menos cosas que sí muevan resultados.
Este año no quiero terminar cansado y orgulloso de lo ocupado que estuve. Quiero terminar con la tranquilidad de saber que avancé.
Que las decisiones importantes no se postergaron.
Que el foco estuvo donde debía.
Que el trabajo tuvo dirección.
Ese es el cambio que estoy haciendo.Y es el mismo cambio que ayudo a hacer a líderes, equipos y negocios que sienten que trabajan duro, pero no ven reflejado ese esfuerzo.
Si este año también querés dejar de correr y empezar a avanzar,conversemos.
Ahí es donde ayudo: Ordenando foco, prioridades y decisiones para que la productividad deje de ser desgaste y se convierta en resultados reales.








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