El Prompt Socrático: el antídoto contra el marketing superficial
- Gaston Padilla
- hace 23 horas
- 3 Min. de lectura

Vivimos en la era de la inteligencia artificial.
Pero la verdad es que la mayoría está usando la IA como Google drogado. Y pocos la están usando como una sala de estrategia.
Ahí es donde entra el Prompt Socrático.
Y si entiendes esto, no solo mejorarás tus respuestas. Mejorarás tu criterio.
¿Qué es el Prompt Socrático?
El Prompt Socrático se basa en el método de cuestionamiento de Sócrates, quien no enseñaba dando respuestas… sino haciendo preguntas que obligaban a pensar.
No buscaba información. Buscaba profundidad.
Aplicado a marketing y negocios, un Prompt Socrático es una instrucción diseñada para que la IA:
Cuestione supuestos.
Explore causas raíz.
Analice escenarios.
Desafíe ideas.
Construya pensamiento estratégico.
No es pedir “dame ideas de contenido”. Es preguntar:
¿Qué supuestos estoy dando por hechos en mi estrategia?
¿Qué riesgos no estoy viendo?
¿Qué haría un competidor agresivo frente a esta propuesta?
Eso cambia todo.
¿Para qué sirve realmente?
Sirve para tres cosas clave:
1. Elevar el nivel estratégico
Cuando trabajaba en procesos de rebranding en retail farmacéutico, el problema no era la creatividad. Era el pensamiento superficial.
Un Prompt Socrático obliga a ir más allá del “me gusta” y entrar en:
¿Qué problema real estamos resolviendo?
¿Qué evidencia respalda esta decisión?
¿Qué métrica validará que funciona?
Eso conecta con el WHY de Simon Sinek: no se trata de qué hacemos, sino por qué lo hacemos.
2. Romper la comodidad mental
En marketing, lo peligroso no es equivocarse. Es repetir lo que siempre ha funcionado.
Un buen prompt puede ser:
“Actúa como mi competidor más agresivo y destruye esta estrategia. ¿Dónde está débil?”
Ese tipo de cuestionamiento evita decisiones emocionales disfrazadas de estrategia.
3. Convertir información en criterio
Cualquiera puede pedir datos. Pero pocos saben convertir datos en decisiones.
Un Prompt Socrático bien estructurado obliga a la IA a:
Comparar escenarios.
Evaluar riesgos.
Priorizar acciones.
Justificar recomendaciones.
Eso es pensamiento directivo.
Cómo usarlo en marketing
Te comparto una estructura simple para aplicarlo:
Paso 1: Define el contexto
No preguntes en abstracto. Define industria, público, objetivo y restricción.
Ejemplo:“En una óptica retail enfocada en brigadas visuales corporativas…”
Paso 2: Pide cuestionamiento, no respuestas
Incluye frases como:
¿Qué estoy asumiendo sin validar?
¿Qué evidencia necesitaría para tomar esta decisión?
¿Qué objeciones tendría un CFO?
Paso 3: Obliga a priorizar
Pide ranking. Pide impacto vs esfuerzo. Pide ROI estimado.
El pensamiento estratégico siempre prioriza.
Ejemplo
Supongamos que quieres lanzar una campaña de descuentos en lentes.
Prompt normal:“Dame ideas para campaña de descuento.”
Prompt socrático:“Antes de proponer una campaña de descuento en lentes oftálmicos en retail, cuestiona si el descuento es la mejor estrategia. Analiza impacto en margen, percepción de marca y comportamiento de recompra. Luego sugiere alternativas estratégicas.”
La diferencia es brutal.
Uno busca creatividad. El otro protege rentabilidad.
El Lado B
Aquí viene lo que casi nadie dice:
Si no tienes criterio propio, ningún prompt te va a salvar.
La IA amplifica tu nivel de pensamiento. No lo reemplaza.
Si tu pregunta es mediocre, tu resultado será mediocre. Si tu pregunta es estratégica, tu resultado será exponencial.
Consejo práctico
Haz esto:
Toma una decisión importante que estés por ejecutar. Antes de implementarla, formula 5 preguntas incómodas al estilo socrático.
Si sobreviven a esas preguntas, ejecuta con fuerza.
Si no, ajusta.
Eso es liderazgo estratégico.
El Prompt Socrático no es una moda. Es una disciplina mental.
Las marcas que crecen no son las que tienen más ideas. Son las que se hacen mejores preguntas antes de ejecutar.
Porque cada mala pregunta cuesta presupuesto. Cada pregunta superficial diluye estrategia. Y cada decisión no cuestionada erosiona rentabilidad.
En Foco Creativo trabajamos exactamente ahí: en el nivel donde se definen los supuestos, se desafían las decisiones y se construyen estrategias que no solo se ven bien… sino que venden, fidelizan y escalan.
No ayudamos a hacer más marketing. Ayudamos a pensar mejor el marketing.
Si tu empresa está lista para dejar de improvisar y empezar a construir estrategia con criterio, conversemos. La diferencia entre crecer y estancarse muchas veces no está en la ejecución. Está en la pregunta que nadie se atrevió a hacer.








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