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El error más común al catar vino: querer entender antes de sentir


Si alguna vez te sentiste intimidado al catar un vino, no estás solo. Nos pasa a todos: agarramos la copa, la giramos, la olemos… y de inmediato tratamos de descifrar qué estamos sintiendo. Como si hubiera una respuesta correcta escondida en el fondo de la copa.


Y ahí aparece el error más común: querer entender el vino antes de permitirnos sentirlo.


Porque el vino no es un examen. No es un acertijo. El vino es un lenguaje… y como todo lenguaje, primero entra por el corazón y después por la cabeza.


El problema de querer ser “técnicos” demasiado rápido

Cuando queremos entender un vino de inmediato, lo matamos de ansiedad. Queremos identificar frutas, maderas, flores, acidez, taninos, la etapa lunar, el terroir y hasta la vida amorosa de la uva.


Pero olvidamos algo sencillo: La técnica vino después. La emoción vino primero.

Antes de existir la palabra “retrogusto”, ya existía el momento en que alguien tomó una copa y dijo: “Wow… esto me gusta”.


La primera cata que todos recordamos

Te cuento una anécdota común de quienes amamos el vino: La primera vez que alguien te pasó una copa, la oliste… y no supiste qué decir. No encontraste “aromas de ciruela” ni “notas de vainilla”.Encontraste algo mucho más honesto:“Me gusta… pero no sé explicar por qué”.


Y ahí estaba la verdad. Ahí estaba tu paladar hablando antes de tu cabeza.


Con el tiempo uno aprende palabras, estilos, regiones… pero si buscás bien, sigue siendo lo mismo:un gusto que primero se siente.


Sentir > Entender: la regla que lo cambia todo

La próxima vez que arranques a catar, hacé esto:

  1. Tomate 3 segundos para oler sin pensar. No busques nada específico. Solo escuchá.

  2. Dejá que la primera sensación te sorprenda. ¿Te recuerda algo? ¿Un lugar? ¿Una persona? ¿Un momento?

  3. Recién después, ponéle nombre si querés. La técnica no está para reemplazar la emoción, está para explicarla.


Eso es catar con honestidad: permitir que el vino te encuentre antes de que vos lo analices.


El vino es un espejo emocional

A veces creemos que estamos evaluando el vino… pero muchas veces el vino nos está evaluando a nosotros. Nos dice si venimos acelerados, distraídos, felices, nostálgicos, cansados.


Un mismo vino cambia según tu estado, tu compañía, tu día y tu humor. Por eso la cata perfecta no existe. Lo que sí existe es la cata honesta, donde te das permiso para sentir sin presiones.


Ejemplo 1: El vino que huele a infancia

Estás oliendo un Malbec y de repente te recuerda a las ciruelas del árbol del patio de tu abuela. ¿Eso aparece en el manual de cata? No. ¿Significa que estás mal? Tampoco. La cata es personal. Ese recuerdo es tuyo y por eso vale.


Ejemplo 2: El vino que huele a nada… hasta que huele a todo

A veces agarrás la copa y pensás: “No siento nada”. La mayoría se frustra ahí. Pero si esperás 20 segundos más, el vino se abre…y empiezan a aparecer aromas uno por uno, como si el vino respirara contigo. No faltaba técnica:faltaba paciencia.


El vino no necesita que seas experto. Necesita que seas sincero. Sentí primero, entendé después. Porque el vino, igual que la vida, se disfruta más cuando no lo intentamos descifrar todo desde el principio.


Preguntas rápidas para aprender más


¿Por qué me cuesta identificar aromas?

Porque estás buscando respuestas, no sensaciones. Empezá oliendo sin expectativas.


¿Puedo catar bien aunque sea principiante?

Sí. No hay cata correcta. Hay cata honesta.


¿Debo seguir las guías de cata?

Son útiles, pero no sustituyen tu experiencia personal.


¿Por qué un vino cambia tanto en la copa?

Oxigenación. El vino respira, se abre y evoluciona.


Si este #ViernesDeVino te dejó pensando, sonriendo o simplemente con ganas de servirte una copa, te invito a compartirlo con alguien que también disfruta descubrir el mundo del vino sin complicarlo.


Seguí el blog #ViernesDeVino en mi pagina web: www.gastonpadillaw.com o en Linkedin para no perderte las próximas historias, aprendizajes y curiosidades que cada semana nos regala esta bebida que une, habla y nos acompaña en todos los momentos de la vida.


Dejá tus comentarios, tus dudas, tus experiencias y hasta esas anécdotas. Esa conversación es la que hace que este espacio tenga sentido.


¡Salud y gracias por estar aquí!

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Marketing, vinos y poesía que inspiran, enseñan y transforman

En este espacio comparto lo que me mueve:

  • Estrategias de marketing reales para emprendedores y empresas.

  • Historias del vino que conectan con la vida y las relaciones.

  • Palabras, libros y poemas que dejan huella.

Un blog donde negocio y cultura se encuentran, y cada publicación es una invitación a ver el mundo desde otra perspectiva.

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