top of page

El embudo murió: así compra tu cliente en la era de la IA


Durante años aprendimos que el consumidor recorría un embudo.

Primero TOFU: descubrimiento.

Después MOFU: consideración.

Finalmente BOFU: decisión.

Y durante mucho tiempo funcionó.

Creamos contenido para atraer, campañas para convencer, promociones para cerrar y estrategias de remarketing para recuperar al que se nos escapaba.

Pero algo está cambiando.

Y quizá estamos intentando entender al nuevo consumidor con un mapa viejo.

Hoy una persona puede preguntarle a ChatGPT:

“¿Cuál es el mejor celular para mí?”

“¿Qué seguro debería contratar?”

“¿Qué restaurante me recomiendas?”

“¿Qué automóvil debería comprar?”

“¿Qué vino llevo para una cena?”

Y en lugar de recibir diez páginas de resultados, recibe una respuesta.

La IA investiga, compara, resume y recomienda.

El consumidor ya no necesariamente entra a tu página para comenzar el proceso.

Puede llegar a tu marca después de que una inteligencia artificial ya hizo parte del trabajo.

Y ahí aparece una pregunta incómoda:

¿Tu marca está preparada para ser recomendada por una IA?


Del funnel al nuevo journey

El modelo TOFU–MOFU–BOFU no desaparece porque esté equivocado.

Desaparece porque el comportamiento del consumidor está dejando de ser lineal.

Hoy propongo pensar en cuatro momentos:

DISCOVER → TRUST → DECIDE → AGENT


1. DISCOVER: descubrir

Antes necesitábamos que el consumidor viera nuestro anuncio.

Ahora necesitamos que nuestra marca pueda aparecer dentro de una conversación.

Ya no es solamente:

“Busca nuestra marca”.

Es:

“¿Qué opciones existen para resolver mi problema?”

Aquí empieza el nuevo juego.

El contenido, la reputación, las reseñas, la información disponible en internet y la autoridad de la marca empiezan a tener un peso diferente.

Porque una IA no mira solamente un anuncio.

Busca señales.


2. TRUST: confiar

Esta etapa se vuelve todavía más importante.

¿Por qué?

Porque cuando una persona pregunta a una IA qué debería comprar, no quiere diez anuncios.

Quiere una recomendación.

Y para recomendar, la IA necesita información confiable.

Aquí aparece algo que muchas marcas todavía subestiman:

la reputación digital ya no solo la leen las personas. También la leen los sistemas.

Reviews.

Artículos.

Comparaciones.

Información de producto.

Preguntas frecuentes.

Expertise.

Menciones.

Contenido especializado.

Consistencia de la información.

Todo suma.

La marca que durante años construyó autoridad empieza a tener una ventaja.


3. DECIDE: decidir

Aquí está el punto interesante.

El consumidor puede llegar a tu marca prácticamente decidido.

La IA pudo haber reducido diez opciones a tres.

De tres a dos.

Y finalmente recomendar una.

Eso significa que el marketing empieza a competir antes de que el consumidor llegue a la tienda, al ecommerce o al vendedor.

El verdadero campo de batalla puede estar ocurriendo antes del clic.

Y eso cambia completamente la función del marketing.

Ya no se trata únicamente de generar tráfico.

Se trata de ganar preferencia antes de que exista una visita.


4. AGENT: cuando la IA empieza a actuar

Y aquí está el Lado B.

Estamos entrando en una etapa donde los agentes de IA no solo responderán preguntas.

Podrán comparar productos.

Buscar disponibilidad.

Evaluar precios.

Hacer reservas.

Preparar compras.

Y eventualmente ejecutar determinadas acciones.

Entonces tendremos un nuevo tipo de intermediario.

No humano.

No tradicional.

Digital.

Un agente.

Y aquí aparece una pregunta que los mercadólogos deberían empezar a hacerse desde ahora:

¿Cómo se construye una marca que un agente de IA quiera recomendar?


El nuevo SEO no es suficiente

Durante años nuestra obsesión fue aparecer primero en Google.

SEO.

Palabras clave.

Backlinks.

Contenido.

Posicionamiento.

Pero ahora tenemos otro desafío:

ser comprendidos por los motores generativos.

Por eso comienza a tomar fuerza el concepto de GEO:

Generative Engine Optimization.

La lógica cambia.

SEO busca ayudarte a aparecer en los resultados.

GEO busca ayudarte a aparecer dentro de las respuestas generadas por sistemas de IA.

Y esto puede cambiar la manera en que construimos contenido.

Ya no basta con preguntarnos:

“¿Qué palabra clave tiene más búsquedas?”

Tenemos que comenzar a preguntar:

“¿Qué preguntas hace mi cliente antes de comprar y qué debería encontrar una IA cuando intente responderlas?”

Ese cambio parece pequeño.

En realidad, es enorme.


Un ejemplo sencillo

Imaginemos que tienes una óptica.

Durante años tu estrategia digital pudo centrarse en:

“Lentes baratos”.

“Lentes progresivos”.

“Lentes de sol”.

“Examen de la vista”.

Correcto.

Pero ahora pensemos diferente.

Un consumidor podría preguntarle a una IA:

“¿Qué debo considerar antes de comprar lentes progresivos?”

O:

“¿Cómo sé si necesito lentes progresivos?”

O:

“¿Qué diferencia hay entre unos lentes progresivos económicos y unos premium?”

Aquí la oportunidad no está necesariamente en vender.

Está en educar antes de vender.

Si tu marca tiene contenido útil, consistente y confiable respondiendo esas preguntas, estás construyendo algo mucho más poderoso que tráfico:

autoridad.

Y la autoridad es uno de los activos que más valor tendrá en esta nueva etapa.


El nuevo marketing tendrá dos audiencias

Esta es probablemente una de las mayores transformaciones.

Durante décadas aprendimos a crear contenido para personas.

Ahora tendremos que crear contenido que pueda ser entendido por personas y por máquinas.

Eso no significa escribir como robot.

Todo lo contrario.

Significa ser más claro.

Más estructurado.

Más útil.

Más específico.

Más demostrable.

Una marca que dice:

“Somos los mejores.”

aporta poco.

Una marca que demuestra:

“Tenemos 20 años de experiencia, atendemos X clientes, contamos con estas certificaciones y estos son nuestros resultados”

está creando señales.

Y las señales construyen autoridad.


El nuevo embudo

Por eso mi propuesta es dejar de pensar solamente en:

TOFU → MOFU → BOFU

Y empezar a pensar también en:

DISCOVER → TRUST → DECIDE → AGENT


DISCOVER:

“¿Quién puede resolver mi problema?”

TRUST:

“¿En quién puedo confiar?”

DECIDE:

“¿Cuál debería elegir?”

AGENT:

“Hazlo por mí.”

Y aquí cambia completamente la conversación.

Porque si antes competíamos por el clic...

Ahora podemos terminar compitiendo por la recomendación.


¿Qué debería hacer un mercadólogo desde hoy?

No necesitas esperar a que los agentes sean completamente autónomos.

Puedes comenzar ahora.

Primero:

Audita qué dice internet de tu marca.

Busca tu empresa como si fueras un consumidor.

Después:

Haz una lista de las 20 preguntas que tus clientes hacen antes de comprar.

No las preguntas que quieres responder.

Las que realmente hacen.

Luego:

Crea contenido que responda esas preguntas mejor que tus competidores.

Y finalmente:

Construye autoridad alrededor de esas respuestas.

Expertos.

Casos.

Reviews.

Datos.

Experiencias.

Comparaciones.

Contenido propio.

Porque el futuro del marketing no será solamente quien tenga más presupuesto.

Será también quien tenga más información confiable y relevante alrededor de su categoría.


El Lado B

Aquí está la parte que probablemente incomode a muchos mercadólogos.

Podemos obsesionarnos tanto con la inteligencia artificial que olvidemos algo básico:

la IA no inventa la reputación de tu marca.

La encuentra.

La interpreta.

La resume.

La recomienda.

Por eso el problema no es solamente tecnológico.

Es estratégico.

Si tu producto es malo, la IA no va a convertirlo mágicamente en bueno.

Si tus clientes tienen malas experiencias, habrá señales.

Si tu contenido no aporta valor, será difícil construir autoridad.

Y si tu marca es indiferenciada, competirás por precio.

La IA puede cambiar la manera en que descubrimos y compramos.

Pero no puede reemplazar la necesidad de construir una buena marca.


La pregunta que deberíamos hacernos

Durante años preguntamos:

“¿Cómo hacemos para que el cliente nos encuentre?”

Después:

“¿Cómo hacemos para que nos compre?”

Ahora debemos comenzar a preguntar:

“¿Qué tendría que saber una IA sobre nuestra marca para recomendarnos?”

Porque quizás el próximo gran buscador no será una página.

Será una conversación.

Y quizás nuestro próximo cliente no llegue preguntando:

“¿Dónde puedo comprar esto?”

Llegue porque una inteligencia artificial ya le dijo:

“Esta es la opción que yo elegiría.”

Y cuando eso ocurra, habrá marcas que estarán preparadas.

Y otras que descubrirán demasiado tarde que estaban optimizando para el consumidor de ayer.

El embudo no murió.

Pero definitivamente...

ya no es suficiente.


@gastonpadillaw

 
 
 

Comentarios


Descubre el lado B de las ideas

Marketing, vinos y poesía que inspiran, enseñan y transforman

En este espacio comparto lo que me mueve:

  • Estrategias de marketing reales para emprendedores y empresas.

  • Historias del vino que conectan con la vida y las relaciones.

  • Palabras, libros y poemas que dejan huella.

Un blog donde negocio y cultura se encuentran, y cada publicación es una invitación a ver el mundo desde otra perspectiva.

Preguntas frecuentes

bottom of page