Los errores más caros que cometí este año y por qué volvería a cometer algunos
- Gaston Padilla
- 30 dic 2025
- 3 Min. de lectura

Cierro el año con algo claro: no todos los errores se pagan con dinero, pero los más caros casi siempre empiezan con una mala decisión emocional.
Este no es un post para quedar bien. Es un balance real. Sin épica. Sin humo. Porque si algo aprendí en mis emprendimientos este año es que el marketing no te quiebra, te quiebran las decisiones que evitás.
Acá van los errores que más me costaron. En plata, en tiempo, en energía… y en paz mental.
1. Decir que sí cuando mi intuición ya había dicho que no
Este fue el más caro. No por una factura puntual, sino por el desgaste acumulado.
Clientes que desde la primera reunión mostraban señales claras:
Urgencia sin claridad
Precio antes que valor
Expectativa de milagros, no de procesos
¿Y qué hice? Lo que muchos hacemos: racionalicé el error.
“Capaz esta vez es distinto.” “Seguro lo puedo manejar.” “El negocio necesita flujo.”
Spoiler: no fue distinto. El proyecto se volvió pesado, la relación tensa y el resultado mediocre.
Aprendizaje: No todos los ingresos valen lo mismo. Hay dinero que entra… y energía que se va para siempre.
2. Confundir actividad con avance
Este año trabajé mucho. Demasiado.
Reuniones, ideas, propuestas, contenidos, planes. La agenda llena. La cabeza cansada.
Pero no todo lo que te mantiene ocupado te hace avanzar.
Durante meses estuve:
Ajustando detalles que no movían el negocio
Perfeccionando cosas que nadie había validado
Reaccionando más de lo que estaba construyendo
Aprendizaje: El crecimiento no se siente productivo, se siente incómodo. Si todo fluye, probablemente estás girando en círculos.
3. No poner precio al desgaste mental
Este error no aparece en ningún Excel. Pero es devastador.
Acepté dinámicas que me drenaban:
Mensajes a cualquier hora
Cambios de rumbo sin criterio
Urgencias ajenas convertidas en prioridades propias
Y lo más peligroso: me acostumbré.
Aprendizaje: Si no ponés límites, el mercado te los pone. Y siempre son más caros. Por suerte tome la decision correcta.
4. Enamorarse de ideas antes de probarlas
Como marketero, lo sé. Como emprendedor, lo olvidé más de una vez.
Me enamoré de conceptos:
“esto debería funcionar”
“es una gran idea”
“el mercado lo va a entender”
Algunas funcionaron. Otras no.
El problema no fue fallar. El problema fue invertir demasiado antes de validar.
Aprendizaje: Las ideas no se validan con likes ni con aplausos. Se validan con decisiones reales del mercado.
5. Postergar conversaciones incómodas
Este error siempre se cobra con intereses.
Conversaciones que debí tener antes:
Sobre expectativas
Sobre dinero
Sobre roles
Sobre hasta dónde sí y hasta dónde no
Las postergué por comodidad. Por no incomodar. Por “después lo vemos”.
Aprendizaje: Toda conversación incómoda que evitás hoy se convierte en un conflicto caro mañana.
6. Creer que podía con todo, solo
Este año también aprendí algo duro: La autosuficiencia es una trampa elegante.
Pensé:
“yo puedo”
“no necesito ayuda”
“después delego”
Resultado:
decisiones más lentas
menos perspectiva
más carga mental
Aprendizaje: No pedir ayuda no te hace fuerte. Te hace lento.
¿Y por qué volvería a cometer algunos de estos errores?
Porque algunos errores no se evitan. Se atraviesan.
Porque:
Te enseñan a elegir mejor
Te obligan a poner límites
Te muestran quién sos cuando el negocio aprieta
Este año no fue perfecto. Pero fue honesto.
Y prefiero un año caro en aprendizajesque barato en conciencia.
Si estás cerrando el año cansado, dudando o replanteándote cosas, no estás fallando. Estás aprendiendo en serio.
El verdadero error no es equivocarse. Es repetir el mismo error… solo porque ya lo conocés.
Nos leemos del otro lado. En el Lado B. Donde no todo brilla, pero todo enseña.
—Gastón Padilla W.








Comentarios